Raquetas de Nieve en Benasque. Puente de la Inmaculada 2017

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Benasque con raquetas de nieve, es una experiencia que no te puedes perder. Dentro de un marco incomparable, la parte más oriental del pirineo Aragonés, el valle de Benasque encierra algunos de los rincones más bellos de la zona. ¿quieres saber cómo nos lo pasamos? Sigue leyendo!!


Raquetas de Nieve en el Valle de Benasque

Por Angel Gonzalez Manso, guía de Montaña en Amadablam Aventura

Fechas recomendadas: de Diciembre a Abril con raquetas

Duración y Lugar: 5 días / Pirineos


Diario del Viaje

Raquetas Valle de Benasque

Día1 Viaje y Congosto del Ventamillo

Hacíamos este viaje en el puente de la Constitución para escaparnos y disfrutar unos días, aunque la previsión del tiempo no era demasiado buena a priori, resultó ser un puente con una meteorología y unas condiciones de nieve perfectas para nuestro objetivo que no era otro que explorar todo el valle de Benasque con raquetas de nieve y también hacer alguna rutita de senderismo por otros rincones menos conocidos pero igual de bellos.

Nuestro destino en esta ocasión era Benasque, en el Pirineo Aragonés.

Está situado en el corazón de los Pirineos a 143 km de la capital en dirección noreste. Pertenece al partido judicial de Boltaña y forma parte de la comarca de La Ribagorza, el valle es muy largo y cuenta con numerosos valles secundarios y rincones para poder descubrir toda su magia.

Antes debíamos recoger a otros compañeros en Zaragoza y formar el equipo completo de aventura, en esta ocasión integrado mayoritariamente por mujeres.

Nuestro objetivo estos días era conocer Benasque, el Forau de Aigualluts, el valle de Estós, el valle de Eriste, el embalse de Linsoles y Anciles, además de cenar y hacer una ruta nocturna en un sitio histórico y legendario como es los Llanos del Hospital.

Partimos de Madrid con la idea de llegar al anochecer a nuestro destino, pero antes haciendo una pequeña ruta en el congosto del Ventamillo.

Aquí disfrutamos de nuestra comida con bocadillos y pudimos contemplar después de adentrarnos en el congosto de una magnífica puesta de sol.

El valle de Benasque forma una unidad geográfica delimitada por toda la cuenca superior del río Ésera, la “Aigüeta Mayó”, hasta que éste sale del mismo formando un angosto cañón, el Congosto de Ventamillo, que perfora las Sierras Exteriores pirenaicas de Chía y Abi o Arbi y el Turbón, que cierran el valle al sur.

Lo más interesante fue pisar este congosto de origen glaciar y ganar altura para sacar magníficas fotos del estrecho y del río Esera perforando el cañón.

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Día 2 Forao de Aigualluts

Nos levantamos y desayunamos como reyes, teníamos que reponer fuerzas para la dura jornada que nos esperaba, alcanzar el Forao de Aigualluts con raquetas desde los Llanos del Hospital.

La noche antes hicimos una pequeña clase teórica de raquetas dentro del hotel para tener más rapidez a la hora de partir hacia la cabecera de Benasque totalmente nevada.

El día amaneció con unas condiciones óptimas para la nieve y cielos despejados y con muchas ganas de todo el grupo de empezar a explorar este entorno de gran belleza.

Sólo llegar a Llanos del Hospital ya es para no parar de hacer fotos por su increíble ubicación en el fondo del valle rodeado por grandes cumbres totalmente nevadas.

Nos hicimos muchas fotos antes de partir desde la explanada al lado del Hospital de Benasque rumbo al Forau.

El sumidero de Aigualluts o Forau d’Aigualluts es un sistema kárstico en la cabecera del río Ésera, a unos 2074 m de altitud y cercano al pico Aneto donde gran parte de su aguas son desviadas hacia el valle de Arán desembocando en el rio Garona y por tanto en el océano atlántico en lugar del Ebro a través del Ésera.

Poco a poco fuimos cogiendo ritmo atravesando el bosque, llegando a las llanuras nevadas de Pla de Están y luego subiendo y sacando fotos de gran belleza hasta la Besurta, totalmente cubierta de nieve como zona de aparcamiento en los meses de verano.

Desde aquí aprovechamos para tomar el sol y comer en las mesas de madera magníficamente colocadas de forma estratégica nada más llegar como si nos estuvieran esperando.

Tras reponer fuerzas seguimos nuestro camino, todos teníamos en mente llegar a nuestro objetivo aunque a veces teníamos que parar para recuperar algo de fuerzas y sacarnos alguna foto y motivarnos juntos.

El esfuerzo mereció la pena, el Forau nos esperó con toda la explanada nevada con un color blanco precioso y además pudimos ver el imponente pico del Aneto y hacernos fotos de recuerdo, siendo el pico más alto de todos los Pirineos.

Habíamos conseguido nuestro objetivo con buena meteorología que nos permitió llegar hasta allí, otras veces no es posibles, pero ahora tocaba volver ya que sabíamos que se nos haría de noche y queríamos también tomar algo en Benasque antes de llegar al hotel.

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Dia 3 Valle de Estós

El Valle de Estós es un pequeño paraíso situado en la Alta Montaña Pirenaica Aragonesa. Está rodeado por todas partes de altos picos muchos de ellos de mas de 3000 metros de altura y alguno de estos coronado por glaciares que les ponen su blanco tono de armiño durante todo el año como el Pico de Posets, siendo el segundo pico más alto de Pirineos con sus 3.375mts.

Sin duda,  uno de los valles más bonitos nos esperaba de nuevo en un día que amanecía con buen tiempo y desde nuestro hotel nada más salir vimos los cielos despejados.

Teníamos 12 Km en total de caminos marcados por zonas de hielo y nieve, pero a medida que subíamos había más nieve para poder disfrutar del camino y de vistas espectaculares.

Nos apetecía mucho explorar este valle, y aunque en un principio teníamos pensado subir a explorar el Ibonet, lo que hicimos fue ascender al refugio de Estós, uno de los más antiguos del Pirineo Aragonés.

Al principio dejamos nuestra furgoneta fuera de la zona habilitada de parking por el miedo a las placas de hielo y fue una aventura ya el poder aparcar a los bordes de la entrada para evitar males mayores.

Una vez conseguido el objetivo de aparcar los dos vehículos ya estábamos más tranquilos para empezar a explorar el valle.

Muchos integrantes del grupo nunca habían estado en un refugio guardado de montaña y por tanto subir a él esforzándose y luego poder tomar allí algo caliente lo convertía en una actividad agradable e interesante.

En los esfuerzos finales es cuando más ganas teníamos todos juntos de ver el refugio, tomamos alguna cerveza, y sobretodo caldos calientes y algún aperitivo.

Después de hacernos una foto de grupo y ver el refugio por dentro, tocaba regresar por las escasas horas de luz para que no se nos hiciera demasiado de noche.

La experiencia de comer en el refugio y verlo por dentro tomando algo caliente fue muy positiva para todos, aunque tuvimos ganas de quedarnos mucho más tiempo incluso dormir, pero eso lo dejaremos para otra aventura.

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Día 4 Valle de Eriste, Embalse de Linsoles y ruta nocturna por Llanos del Hospital

La Aigüeta de la Vall es un valle tributario del de Eriste, abierto al sur del Macizo de Posets. Largo y profundo, es uno de los más verdes de la zona, poblado en casi todo su desarrollo de prados y bosque y recorrido por un arroyo.

Supone una forma distinta de ver el valle de Eriste con una perspectiva aérea del embalse de Linsoles realmente bella.

En esta ocasión la hicimos sin raquetas de nieve y poder disfrutar del valle medio de Benasque en un día frío pero soleado.

Nos hicimos varias fotos en la subida desde el mítico monasterio de Guayente, conociendo de antemano que era un lugar importante donde se celebraban los consejos para determinar el reparto de pastos, o el paso de bandoleros o contrabandistas entre los vecinos del valle.

La subida de la ruta fue lo más duro pero poco a poco compensaba hasta llegar a un terreno de medias laderas donde teníamos fotos preciosas de toda la parte media del valle de Benasque y del pueblo de Eriste en miniatura además de su embalse.

Hicimos una pequeña clase teórica de cómo afrontar la bajada, y luego paramos a visitar el pueblo de Eriste donde nos tomamos un café en una terraza con vistas el embalse.

Después la comida en un merendero con la vuelta circular el embalse completaron la ruta diurna.

La ruta nocturna había llegado, un poco antes del anochecer y de que no tuviéramos luz nos pusimos las raquetas, poco a poco fuimos encendiendo los frontales y nos adentramos en el bosque para comprobar la tranquilidad y el silencio nocturno sólo interrumpido por el sonido de nuestros pasos con las raquetas de nieve.

Pudimos ver una cascada de agua que a la luz de nuestro frontales parecía totalmente mágica y de color plateado.

Después estuvimos subiendo pequeñas lomas entre las explanadas que nos encontramos después del bosque, jugando con la nieve, totalmente en polvo y blandita, nos hundíamos a cada paso y disfrutamos hasta llegar a la explanada grande donde apagamos los frontales y guardamos silencio viendo todo iluminado de forma natural.

Una vez más el tiempo lo tuvimos de nuestro lado, aunque en algunos momentos hacía frio por la noche, no hubo nada de viento y tuvimos muy buena visibilidad, incluso nos nevó tímidamente.

La vuelta la hicimos por la pista de esquí de fondo y la cena fue realmente deliciosa dentro del hospital, con una decoración y un ambiente siempre acogedor.

Cenar en los Llanos del hospital es toda una experiencia, antiguamente fue posada para asistir y atender a peregrinos, viajeros, montañeros y comerciantes que cruzaban de España a Francia por las altas cumbres pirenaicas.

La vuelta la hicimos despacito con los vehículos porque estaba nevando y la carretera era un manto blanco, fue un día realmente de ensueño invernal!

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Día 5  Anciles y Chia

Después de desayunar ya vimos que el último día era el peor en cuanto a tiempo, no llovía de momento pero si estaba nublado, ya no hacía el sol de días anteriores y teníamos más frío pero salimos de conocer dos pueblos realmente antiguos dando nuestro último paseo desde Benasque.

El precioso pueblo de Anciles es un remanso de paz. Allí no se oye nada, no hay coches –el acceso de vehículos está prohibido para los visitantes- ni apenas vecinos por las calles.

No hay tiendas, ni apenas bares, solamente un cafetería donde tomamos un café calentito después de recorrer parte de sus calles y comparar su arquitectura con la urbanización de Linsoles, más moderna sin duda.

Anciles preserva la magia de tiempos remotos y casas solariegas del s.XVI muchas de ellas tienen símbolos, escudos y apellidos de quienes allí habitaron.

La antigüedad de la arquitectura, el silencio y la simbología de sus puertas es la huella del pasado en Anciles.

 

Después volvimos paseando a Benasque para conocer Chía, otro pueblo ancestral, aunque muy pequeño, famoso por la calidad de su patata considerada la mejor producción del valle por las características de su cultivo.

Tocaba después volver al hotel para cargar la furgoneta y emprender el viaje de vuelta, no sin antes parar en la localidad de Graus donde una suculenta comida firmaba la despedida de esta aventura en el pirineo aragonés.

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